Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, alzamos la voz para denunciar un mundo atravesado por guerras, conflictos bélicos, crisis humanitarias, desplazamientos forzados, violencia sexual como arma de conflicto, discursos de odio, retrocesos democráticos y vulneración del derecho internacional con absoluta y desvergonzada impunidad por parte de unos y pasividad y complicidad por parte de otros.
Hoy, 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, alzamos la voz para reconocer, honrar y proclamar la labor de tantas mujeres como constructoras de paz y defensoras de la dignidad humana, transformando nuestra sociedad, luchando por la igualdad y siendo motor de la justicia social.
Recordamos y agradecemos a Malala Yousafzai – Premio Nobel de la Paz, símbolo mundial de la defensa del derecho a la educación de las niñas frente a la violencia extremista.
Recordamos y agradecemos a Nadia Murad – Superviviente del genocidio yazidí y Premio Nobel de la Paz, defensora de las víctimas de violencia sexual en conflictos armados.
Recordamos y agradecemos Leymah Gbowee – Premio Nobel de la Paz, que lideró un movimiento de mujeres que fue decisivo para poner fin a la guerra civil en Liberia.
Recordamos y agradecemos a Rigoberta Menchú – Premio Nobel de la Paz en 1992, defensora histórica de los derechos de los pueblos indígenas y la memoria frente a la violencia.
Recordamos y agradecemos a tantas mujeres anónimas, activistas feministas, en movimientos por la paz, los derechos humanos, la cooperación internacional y ayuda humanitaria en zonas de conflictos, donde las diferentes organizaciones cuentan con la participación decisiva de tantas y tantas mujeres.
Estas mujeres, desde la política, el activismo, la diplomacia, la educación, la justicia internacional o la acción humanitaria, demuestran que la construcción de la paz no es una abstracción, sino un trabajo cotidiano que exige valentía, coherencia y liderazgo.
En este Día Internacional de las Mujeres, afirmamos que la lucha por los derechos de las mujeres es inseparable de la lucha por un mundo sin guerras, más justo, más humano y más solidario. Sigamos construyéndolo juntas.
Este 8 de marzo no es solo conmemoración, es compromiso. Frente a la violencia armada que golpea a mujeres y niñas de manera desproporcionada, exigimos:
- La participación plena y efectiva de las mujeres en los procesos de paz y reconstrucción.
- La protección de los derechos sexuales y reproductivos en contextos de conflicto.
- La persecución de la violencia sexual como crimen de guerra.
- La garantía de educación, salud y autonomía económica para mujeres y niñas desplazadas y refugiadas.
Reivindicamos la fuerza colectiva de las mujeres que, desde la política, la justicia, la cultura, la cooperación internacional, la academia, el periodismo, la sanidad y el activismo, sostienen la defensa cotidiana de la igualdad y la paz.
Porque no hay paz sin igualdad. Porque no hay democracia sin mujeres.
Porque no hay derechos humanos sin la voz, la participación y el liderazgo de las mujeres.
POR UN MUNDO EN PAZ, DIGNIDAD E IGUALDAD.
