La Asociación Arrabal-AID y la Consejería de Inclusión Social diseñan un programa de capacitación que atiende en Málaga a 45 mujeres vulnerables donde más de la mitad de las usuarias logra un empleo

La Asociación Arrabal-AID y la Consejería de Inclusión Social de la Junta de Andalucía han desarrollado en el último año el Programa de Capacitación y Empoderamiento de Mujeres en Situación de Exclusión Social en el que han sido atendidas 45 mujeres en situación de mayor vulnerabilidad, las cuales han mejorado su nivel de empleabilidad mediante itinerarios personalizados de inserción sociolaboral y a través de acciones de capacitación en sectores profesionales con alta demanda. Un modelo de intervención que ha dado sus frutos logrando en un año un dato de inserción superior al 50 por ciento.

Esta iniciativa financiada con cargo al 0,7% del IRPF y el Impuesto sobre Sociedades se iniciaba el 31 de marzo de 2025, doce meses de acompañamiento que se centraba en fomentar el empoderamiento de las mujeres beneficiarias, dotándolas de herramientas clave para la búsqueda de empleo, ayudándolas tanto en la adquisición de competencias laborales básicas como en el manejo de las habilidades sociales necesarias y apoyándolas mediante iniciativas para reducir su brecha digital.

No existe una única causa de exclusión entre las participantes donde en encontraban mujeres en situación de vulnerabilidad social y económica, desempleadas de larga duración con cargas familiares no compartidas, víctimas de violencia de género y de trata con fines de explotación sexual. En el grupo con edades comprendidas entre los 18 y 55 años se relacionaban jóvenes sin estudios y sin formación, un alto porcentaje de migrantes y casos de mujeres afectadas por el sin hogarismo. Con todas ellas se realizaba un trabajo de empoderamiento personal, promoviendo la participación comunitaria y la cohesión grupal hasta el punto de establecerse una alianza de ayuda mutua y una red para facilitar la inserción sociolaboral.

Entre los contenidos abordados en estos meses destacaban los talleres de búsqueda activa de empleo y competencias básicas, las sesiones de activación y motivación, las acciones de alfabetización tecnológica y el refuerzo en el aprendizaje de idioma, tanto español en el caso de las mujeres migrantes como inglés básico para el resto de participantes. Una formación transversal necesaria para generar confianza en el grupo que se iba complementando con una capacitación profesional específica en sectores con mayor demandada en el mercado de trabajo, relacionadas fundamentalmente con el sector servicios (hostelería, comercio, atención sociosanitaria o logística) y con un carácter eminentemente práctico, para aprender desde el ejercicio de la acción. En paralelo a este amplio programa se desarrollaron también salidas culturales y de ocio activo, entre las que destacan la visita al Museo Picasso Málaga o los Corralones de la Trinidad y otros espacios naturales, los talleres para conocer la opción del autoempleo y descubrir la innovación social, así como el mapeo para ubicar los distintos recursos sociales existentes.

Metodología a medida

El Programa de Capacitación y Empoderamiento de Mujeres en Situación de Exclusión Social contaba con una metodología de gestión de casos, partiendo del análisis y diagnóstico personal y de empleabilidad de cada participante, diseñando itinerarios personalizados adaptados a su realidad y diversidad. De esta forma, se iban estructurando acciones de motivación, activación, adquisición de competencias y capacitación profesional orientadas a mejorar la empleabilidad de cada persona. El acompañamiento se realizaba mediante atenciones individuales y sesiones grupales guiadas por una trabajadora social, garantizando un seguimiento cercano y adaptado a cada mujer.

La referente del área de Personas con Especial Vulnerabilidad en la Asociación Arrabal-AID Tania Torreblanca subraya cómo esta iniciativa “contribuye de forma significativa a reducir las desigualdades, mejorando la inclusión sociolaboral de mujeres en situación de vulnerabilidad, facilitando su acceso a recursos, formación y oportunidades laborales”. En su opinión, esta propuesta diseñada por la entidad sin ánimo de lucro “ha permitido disminuir la brecha digital mediante el desarrollo de competencias tecnológicas clave para el empleo, al tiempo que refuerza la autonomía personal, social y económica de las participantes”. 
Además, señala cómo el proyecto tiene consecuencias positivas que se prolongarán en el tiempo más allá del año previsto de intervención directa, “consolidándose redes de apoyo y empoderamiento que favorecen la participación activa de las mujeres en su comunidad y resultan útiles para mejorar sus condiciones para una inserción sociolaboral real y sostenible.

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