Sensibilizados/as ante el acoso escolar

Os dejamos nuestra última participación en Málaga Solidaria, un espacio en La Opinión de Málaga, para resaltar actividades de colectivos y entidades sociales de Málaga:

 

Esta semana se presentaba el diagnóstico de situaciones de acoso escolar en la provincia elaborado desde la Asociación Arrabal-AID junto con la Diputación de Málaga para acercarnos a esta realidad que afecta a muchos menores. Por encima de los números, como es la participación de 1.794 estudiantes entre los 10 y 13 años de todas las comarcas, el mejor dato es constatar como más del 90 por ciento muestran su sensibilización ante este fenómeno social e incluso demandan más información para detectarlo y hacerle frente. La suma de esfuerzos entre comunidad educativa, entidades sociales, medios de comunicación y las propias administraciones con iniciativas como «Málaga, provincia libre de acoso escolar» promovida por la institución supramunicipal está consiguiendo que cale el concepto, que el bullying deje de ser un tabú y haya interés creciente en atajarlo.

No es el único dato positivo de este informe donde también se refleja cómo en situaciones de acoso más de la mitad del alumnado se enfrenta al agresor y casi el 75% interviene de algún modo frente al 7-8 por ciento que opta por mirar para otro lado. Por tanto es ahí donde hay que poner el foco para que el acoso escolar supere la barrera de lo privado o personal y se convierta en un problema del grupo.

No quiero centrar este artículo en porcentajes sino poner de relieve las recomendaciones que nos permitan avanzar, como el desarrollo de herramientas concretas de prevención, mediación y resolución de conflictos que permitan al profesorado, las familias y al propio alumnado tomar conciencia de la gravedad y consecuencias dañinas del acoso. También la administración educativa debe involucrarse y promover la Educación en Valores trabajando el conflicto desde el conflicto para llegar al foco emocional de los mismos. Pero para que esto ocurra, debe reflexionarse acerca del diseño del currículo educativo.

No podemos pasar por alto tampoco la necesidad prioritaria de revisar los patrones de género y las relaciones que se establecen entre chicos y chicas, pues aunque ahora mismo no lo sea, sí que puede ser indicativo de futuras relaciones de violencia machista. Esto debe realizarse desde el mismo centro educativo, contando con personal educativo conocedor del clima de aula y del alumnado. Y hay una cuestión clara, para todo esto es imprescindible, dotar de mayor protagonismo y financiación, reforzando a los departamentos de orientación educativa para atender a las necesidades del alumnado.

Ni que decir tiene que las familias, como primer agente educativo, tienen que tomar conciencia de su papel activo y de las repercusiones de sus acciones en el contexto social y escolar. Establecer límites sobre el uso de juegos violentos, eliminar los lenguajes y actitudes sexistas y generar una adecuada comunicación familiar contribuye a educar a menores emocionalmente sanos. Este diagnóstico refleja la sensibilización grande ante el acoso escolar, un primer paso al que deben seguir otros muchos.

*Olivia Muñoz Martínez es pedagoga en la Asociación Arrabal-AID

Fuente: LaOpinionDeMálaga.es

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